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Es una raza que no ladra a no ser que tenga una buena razón.
Cuando
un Akita ladra hay que prestarle atención.
En el carácter del Akita toma especial importancia su instinto protector
hacia la familia y sus pertenencias.
Está
dotado de un temperamento tranquilo y equilibrado, es un perro que soportará
las travesuras de los niños con enorme paciencia, es más, se encuentra
especialmente a gusto en compañía de los más pequeños, de los que llegará
a ser inseparable y los defenderá y protegerá de cualquier intruso ya sea
persona o animal incluso con su vida. |